Feminismo para principiantes. Nuria Varela

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Feminismo para principiantes propone un apasionante recorrido por la historia y por los temas que son objeto de su estudio. Sugiere colocarse unas gafas violetas para percibir mejor cómo se ve la vida con la mirada feminista.

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Sufragistas

images (1)Sufragistas cuenta la historia de las sufragistas inglesas en los albores de la Primera Guerra Mundial. La mayoría de estas mujeres no venían de clases altas, sino que eran mujeres trabajadoras que veían cómo sus protestas pacíficas no servían para nada. Radicalizadas y volviendo su lucha cada vez más violenta, estaban dispuestas a perderlo todo en su búsqueda incansable de la Igualdad: sus trabajos, sus casas, sus hijos y sus vidas. Esta es la historia de Maud, una de estas mujeres y de su lucha por la dignidad y la de sus compañeras. DIRECTORA: SARAH GAVRON, GUIONISTA: ABI MORGAN Y PRODUCTORAS: ALISON OWEN Y FAYE WARD

Los primeros testigos de la violencia machista que no miraron a otro lado datan del siglo XVIII

Documentos históricos dan fe de las primeras denuncias legales de testigos por casos de violencia de género

El Archivo Histórico Provincial de Córdoba conserva legajos que atestiguan cómo el maltrato era habitual y consentido

Se llegaban a expedir documentos de “divorcio por riesgo de vida” ante casos donde la mujer corría peligro de morir

Documento de 'Divorcio por riesgo de vida' de 1744. (Foto. Archivo Histórico Provincial de Córdoba)

Documento de `Divorcio por riesgo de vida´de 1744. (Foto. Archivo Histórico Provincial de Córdoba)

Una toma de posicionamiento que aún hoy no está generalizada en la sociedad y de la que, sin embargo, ya se producían ejemplos varios siglos atrás como atestiguan distintos documentos del Archivo Histórico Provincial de Córdoba que recogen denuncias de testigos de episodios de violencia de género.

Se trata de documentos de fondos judiciales y administrativos de entre el siglo XVI y XVIII, fondos que no se solían conservar y eran destruidos con el paso del tiempo. Sin embargo, algunos de ellos estudiados bajo la lupa de los investigadores del archivo cordobés, cuentan ahora cómo entonces la violencia de género era generalizada y las denuncias de testigos, aunque escasas, ya se producían.

Los investigadores han constatado así que, pese a vivir en una época en la que las mujeres carecían de derechos y el maltrato del hombre sobre la mujer se ejercía sin apenas consecuencias, había sin embargo ciudadanos anónimos que ya presentaban denuncias cuando presenciaban casos de maltrato. Así lo recoge, por ejemplo, un documento de este archivo procedente del Fondo Judicial de Rute (Córdoba), fechado en 1706, donde un ciudadano al que se guardaba el anonimato denunciaba la violencia que ejercía un vecino sobre su mujer. El auto de oficios que se conserva de entonces y al que ha tenido acceso eldiario.es/andalucia describe cómo un vecino “le da mala vida así de obra como de palabra” –maltrato físico y verbal- a su esposa.

Episodios como éste, en una sociedad donde “se consideraba que el hombre estaba en su derecho de pegar a la mujer” –explica uno de los investigadores del Archivo Histórico Provincial de Córdoba-, llegaban a ser denunciado por un testigo cuando el maltrato alcanzaba cotas de brutalidad. Aun así y pese a la denuncia, las consecuencias para el maltratador eran mínimas como se relata en el mismo documento: el corregidor de la localidad realizó una pequeña investigación llamando a testificar a varios vecinos del pueblo y, finalmente, sentenció al agresor a pasar cinco días en la cárcel y a pagar una multa, notificándole “que de aquí en adelante trate bien y no castigue” a su mujer.

“Divorcio por riesgo de vida”

Tan habitual y brutal podía llegar a ser la violencia de género de la que dan fe estos documentos del siglo XVIII, que pese a la falta de protección y de derechos de las mujeres se llegaban a ejecutar separaciones matrimoniales ante el peligro de muerte de la esposa. Era el denominado “Divorcio por riesgo de vida” – del que también se encuentran ejemplos en este archivo-, como un documento de 1744 proveniente del Fondo de Clero del municipio de Belalcázar (Córdoba) en el que se da fe de la reiterada y grave violencia de género ejercida por el marido sobre la esposa y se ordenaba el divorcio entre ambos. Eso sí, “la mujer divorciada quedaba difamada ya para siempre (pese a ser la víctima de maltrato) y el marido podía volver a hacer su vida sin problemas”, relatan los investigadores.

De hecho, la máxima violencia como el asesinato era algo permitido socialmente si el marido encontraba a su mujer en brazos de otro hombre. De tal manera que, si el varón engañado decidía no matar a su esposa y a su amante, debía testificarlo por escrito en un documento para dejar constancia de su decisión y de lo que pedía a cambio. Ese documento era la  “Carta de perdón de cuernos”, un ejemplo que también se conserva en este archivo en forma de misiva fechada en 1551 y donde el marido engañado exigía el destierro del amante y el pago de dinero a cambio de la promesa de no asesinar a la pareja.

Publicado en  El diario.es